Los primeros antecedentes que dieron muestras del
descontento de los jóvenes con su educación se presentaron entre los años 2000
y 2001 en el llamado mochilazo. Esto junto a los llamados liceos acuáticos, el
alza del valor de la PSU (2006) y las limitaciones al uso del pase escolar
dieron como resultado esta gran revolución que involucró a casi la totalidad de
los estudiantes secundarios de nuestro país.
El petitorio constaba de los siguientes puntos:
·
Derogación de la LOCE
·
Derogación del decreto 524 (1990)
·
Gratuidad de la PSU
·
Fin de la municipalización de la enseñanza
·
Tarifa escolar gratuita para la ed. Media
·
Más raciones de alimento y mejoras a la
infraestructura
·
Pase escolar gratuito y unificado
Algunos de los hitos más importantes de esta revolución
fueron la marcha del 26 de abril y la del 10 de mayo, en las cuales se lograron
convocatorias jamás vistas para un evento de este tipo. Junto a estas marchas
masivas el día 30 de Mayo se convoca al primer paro nacional, el cual tuvo una
adhesión de aproximadamente entre 600 mil y 1 millón de estudiantes a lo largo
de todo chile.
Los más grandes logros de esta revolución fueron la mejora
en la infraestructura de 520 liceos municipales del país, el incremento en
500.000 nuevas becas de alimentación, la LGE, la descentralización de la
educación y un cambio de la visión de la sociedad hacia los estudiantes.
Otras consecuencias indirectas de este movimiento fueron el
cambio de ministro de educación, la baja en la aprobación del gobierno (siendo
en este período su nivel de aprobación más bajo) y el lado negativo fue
claramente el gran vandalismo producido en cada marcha.
Como vemos este movimiento marcó un precedente en la
historia de nuestro país, ya que fue el movimiento que mostró el camino a
seguir de las futuras luchas por la educación. Este movimiento fue la
demostración de que llevando a cabo un trabajo serio, responsable y organizado
todo se puede lograr.
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