jueves, 12 de julio de 2012

Grupo XI: Rol de la mujer en la educación en Chile


Como hemos visto, la educación de la mujer tuvo un duro transitar para llegar a ser lo que conocemos hoy en día. Desde la rustica – y casi nula -  educación impartida en los tiempos de la colonia, tuvieron que pasar 50 años de republica para que recién se pudiera decir que existía educación hacia las mujeres. Aunque, como vimos, dicha educación era privada.
El año 1953 marcaría un precedente para la educación de nuestro país, esto porque es en ese año que se produce la llegada de las hermanas del Sagrado Corazón, las cuales llegaron desde el viejo continente con una “nueva forma de hacer las cosas”. Ellas traían un programa de estudios probados en diversos países, el cual era sin duda alguna, el modelo de enseñanza a seguir en todo el mundo.
Fue tanta la influencia de esta congregación, que al poco tiempo de haber llegado se les encomendó que fuesen ellas quienes se encargasen de crear la escuela de preceptoras, la cual estaba abocada a la formación de nuevas profesoras para el Estado de Chile.
Esto hechos fueron los principales precedentes para las futuras reformas llevadas a cabo por los gobiernos posteriores, las que desembocarían en 1876 en el Decreto de Amunategui. El cual permitió el ingreso de las mujeres a la educación superior.
                Para la iglesia el acceso femenino a la universidad significo un quiebre de las tradiciones y del catolicismo, donde la mujer estaba hecha para cumplir un rol de esclava, debía cumplir solo con ser una buena hija, madre y esposa, y para ello no necesitaba una instrucción intelectual. Al anunciarse del Decreto de Amunátegui, la iglesia católica convirtió al Estado en su enemigo.
                El Decreto de Amunátegui entregó a las mujeres instrumentos para diseñar un mapa que describe un tránsito, un desplazamiento y sobretodo un cambio de la sociedad chilena, donde incentivara a la mujer ha insertarse en un mundo desconocido para ellas el de la ciencia y situarse en la esfera de la libertad. A partir de este decreto surgió la preocupación por parte del Estado de impartir instrucción secundaria y superior femenina, debido a esto se fundaron liceos para mujeres, naciendo en provincias: en 1891 se fundó el Liceo Carlos Waddington en Valparaíso y en 1895 el Liceo número 1 en Santiago. Recién en 1906 existían veintidós liceos de niñas en nuestro país, accediendo a ellos solo la clase social elevada. Cabe destacar que la mayoría de las mujeres pioneras fueron tituladas de médicos, dentistas, abogadas y una sola ingeniera egresada en 1919. Con todos estos avances se logro un triunfo transcendental en materia social y educacional.
                A través de la Historia se pudo ver que el rol educativo de las mujeres ha pasado de ser secundario a principal, y esto se ve en que los resultados de ellas influyen más en los índices de medición estándar usados por el país y las políticas no hacen diferencia respecto del sexo de los alumnos.

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